martes, 12 de febrero de 2013

Indignación "no practicante"


España es el país del humor: de los payasos/as, del confeti, de las máscaras, de las fiestas...de un conjunto de despropósitos, incongruencias y risotadas que nos vuelven al conjunto de la sociedad el hazmerreír de Europa (por no compararnos con otros países del mundo en situaciones más graves, relacionadas con los propios derechos humanos). Además de soportar el continuo maltrato a la clase media desde el estallido de la crisis económica (aumento de los despidos, los impuestos, los precios y la merma de otros servicios básicos como la sanidad, la vivienda y la educación), ahora debemos contemplar -sí, bien apartados- una pasarela de políticos estafadores, que se ríe de su propia condición de "representante".

A parte de que el sistema de protección legal español está hecho a favor de las personas que precisamente vulneran la ley a través, por ejemplo, del periodo de prescripción o de las tasas penales (véase http://www.eldiario.es/protesto-senoria/prescripcion-gran-desconocida_6_99100106.html) -hablo, claro está, de las figuras de cierto poder que se pueden permitir estas absoluciones-; los ciudadanos no hacemos nada para combatir estos abusos. Pese a que es la frase fácil, no deja de ser menos cierta. Es una evidencia que las protestas protagonizadas por movimientos civiles como el 15M, los "iaioflautas" e "indignados" de toda clase sirven para manifestar nuestro descontento, sobre todo a ojos de la prensa internacional -a la que parece interesarle más el festival del humor español. Pero, la situación no ha cambiado y los políticos de este país siguen riéndose de sus ciudadanos. Los escándalos son cada vez más grotescos y provienen de personajes públicos de toda índole: príncipes, presidentes, empresarios, alcaldes, banqueros, entre otros.

Pero lo más gracioso es que la propia sociedad es la culpable. A excepción de ciertas personas más o menos congruentes, te encuentras con individuos que afines a su ideología de partido (PP, PSOE, IU, CiU, y otras fuerzas de extremo izquierda o derecha) son incapaces de reconocer un abuso o robo perpetuado por alguno de sus representantes. Un partidario del PP dirá que los papeles de Bárcenas son falsos y que el PSOE está lleno de corruptos, un defensor del PSOE olvidará el escándalo de la Fundación Ideas y pedirá la dimisión de Rajoy, un votante de CiU negará cualquier vinculación de la familia Pujol con prácticas fiscales deshonestas y mirará hacia los "ladrones" del panorama político español...una rueda que nunca deja de girar.

No señores/as. Debemos olvidarnos de partidismos y mirar los datos objetivamente. Eso sí, tampoco anticiparnos a emitir juicios de valor sobre presuntos abusos no corroborados. A los medios de comunicación les gusta mucho este tipo de escándalos y en muchas ocasiones se explican informaciones erróneas. Hay que fiarse de las sentencias judiciales y las pruebas observables para desenmascarar a los verdaderos ladrones, sean de un partido u otro. Y, pese a que esto no pretende ser un panfleto revolucionario, buscar nuevas formas de protesta que dejen de señalarnos como los bufones del continente europeo y que acaben con la tiranía política.

Para comprendernos un poco más...debemos mirar a todas las personas por lo que hacen, no por su ideología.

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